Componentes de la Bibliotecología Progresista
La bibliotecología progresista rompe con los esquemas tradicionales y técnicos que se encargan de volver lineal y mecánica la profesión bibliotecológica y ahonda en el enfoque crítico o progresista para lo que Felipe Meneses, bibliotecólogo mexicano propone dos divisiones de la bibliotecología progresista a saber:
- Bibliotecología social
- Bibliotecología política
La bibliotecología social se encuentra enmarcada en el papel de las bibliotecas y su relación con la sociología o los estudios de la sociedad; la bibliotecología política, tiene dos enfoques a saber: en primer enfoque se encarga de establecer relaciones entre “la bibliotecología y la politología, es decir, la teoría política (o teoría general del Estado)”[1]; el segundo enfoque está orientado a identificar la influencia de la bibliotecología política en la democracia, la ciudadanía, la educación y el bien público. Adentrándonos un poco en la Bibliotecología política, entraremos a hablar un poco de los elementos que la componen.
La democracia desde este contexto es entendida como una “forma de convivencia social”[2], convivencia entre la biblioteca pública y las interacciones entre ciudadanos; bien lo asegura Meneses Tello en palabras de Rendón “La democracia […] se presenta como un proceso continuo y permanente […] siempre está en movimiento […] como institución es perfectible y es por ello que “la democracia se tiene que defender y actuar”[3] de manera constante.
El ejercicio de la democracia depende del alfabetismo de la ciudadanía pues de allí es posible evidenciar una participación activa a través de una posición crítica y argumentativa. Cuando este ejercicio no se da bajo esta condición básica de alfabetismo (lecto-escritura), el crecimiento de lo local, las acciones de progreso se ven estancadas pues son decisiones que afectan al colectivo de la ciudadanía; por ello, “no se puede negar que una democracia desarrollada, en cualquier país, es una idea que depende de la información, del conocimiento y de la educación”[4]; Estos tres son aspectos que involucran de manera directa a las acciones culturales de la Biblioteca pública.
Es así que “las bibliotecas tienen la misión superior de contribuir a que mujeres y hombres logren alcanzar la condición de íntegra ciudadanía”[5] por lo que las acciones que motiven la participación en el tema político incidirán en la creación de debate político y en la mejora paulatina de los entornos que así lo requieran en términos de bien común.
[1] CIVALLERO E. (2006). Responsabilidad social del bibliotecario en América Latina: [un fallido] intento de ensayo. Biblios, 23, 1-8.
[2] Meneses,T,. (2008). Bibliotecas y democracia: El caso de la biblioteca pública en la construcción de una ciudadanía activa. Anales de documentación, 11, 93-127.
[3] Ibid., pg. 3.
[4] Gimeno, J., López, P. & Morillo, M. (2007). De volcanes llena: Biblioteca y compromiso social. España: Ediciones Trea.
[5] Ibid., Pg. 4
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